La directora ejecutiva del centro de estudios Libertad y Desarrollo (LyD), Bettina Horst, analizó el alcance del proyecto de reactivación y reconstrucción impulsado por el Gobierno del Presidente José Antonio Kast. La economista valoró la iniciativa frente al “estancamiento estructural” del país, pero advirtió que la credibilidad de la medida dependerá estrictamente de su viabilidad financiera.
En una reciente entrevista con el Diario Financiero, Bettina Horst abordó los desafíos económicos de la actual administración. Para la directora de LyD, el nuevo plan del Ejecutivo es una herramienta necesaria para hacer frente al escenario actual de la economía chilena.
En este contexto, defendió la diversidad de materias que incluye el proyecto, asegurando que esto no le resta coherencia al paquete legislativo, ya que el conjunto de propuestas debe entenderse como una estrategia global orientada a “solucionar nudos críticos”.
El factor clave: La credibilidad ante el mercado
Uno de los puntos que genera mayor debate es el financiamiento de la propuesta, especialmente considerando que la recaudación neta proyectada sería negativa durante los primeros cinco años de su implementación.
Frente a esto, Horst fue categórica al señalar el impacto que esto tiene en las expectativas del mercado. “Hay una discusión respecto del tema de si está o no financiada la reforma. Para el mundo económico y para los inversionistas, es clave que esta reforma —en un contexto macro— esté financiada, porque de lo contrario no va a ser vista como creíble o vista como quizás una reforma transitoria; y si es una reforma transitoria, no va a tener efectos permanentes”, advirtió la economista.
Asimismo, destacó que el análisis no debe centrarse exclusivamente en este texto legislativo, sino que debe evaluarse en conjunto con otras acciones del Gobierno, como el recorte de gasto público.
A la espera de los informes fiscales
La experta enfatizó que, para emitir un veredicto definitivo sobre la viabilidad del plan, aún es necesario conocer antecedentes fiscales fundamentales que la actual administración debe presentar.
“Nosotros no conocemos todavía el Informe de Finanzas Públicas del primer trimestre, que es la señal inicial que entregan las nuevas autoridades respecto de la programación financiera que ellos hacen. Tampoco conocemos el decreto de política fiscal, ni cuál es el compromiso fiscal que tiene que emitirse antes del 11 de junio”, puntualizó.
A modo de conclusión, la directora de LyD aclaró el panorama a futuro: “Falta esa información adicional para decir hoy si el proyecto es sostenible fiscalmente o no. Entiendo que eso lo tienen presente las autoridades. Este proyecto es deficitario, pero después pasa a ser superavitario. También hay que compararse versus la alternativa de no hacer nada, y esa alternativa es persistir con un déficit como el que hemos arrastrado los últimos años”.

